La actividad física es buena para muchas partes del cuerpo. Este tema se
centra en los beneficios para
el corazón y los pulmones, y le ofrece consejos para empezar y para mantenerse activo.
La actividad física es una parte de un estilo de vida saludable para el
corazón. Un estilo de vida saludable para el corazón también implica una dieta
saludable para el corazón, tratar
de mantener un peso saludable, manejar
el estrés y dejar
de fumar.
La actividad física regular, como caminar, montar en bicicleta, pedalear, practicar deportes o participar en actividades recreativas, es muy beneficiosa para la salud. Es mejor realizar cualquier actividad física que no realizar ninguna. Al aumentar la actividad física de forma relativamente sencilla a lo largo del día, las personas pueden alcanzar fácilmente los niveles de actividad recomendados.
La inactividad física es uno de los principales factores de riesgo de
mortalidad por enfermedades no transmisibles. Las personas con un nivel
insuficiente de actividad física tienen un riesgo de muerte entre un 20% y un
30% mayor en comparación con las personas que alcanzan un nivel suficiente de
actividad física.
La
actividad física regular y adecuada, incluido cualquier movimiento corporal que
requiera energía, puede reducir el riesgo de muchas enfermedades y trastornos
no transmisibles, como la hipertensión, la enfermedad coronaria, los accidentes
cerebrovasculares, la diabetes, el cáncer de mama y colon y la depresión.
Otros beneficios asociados con la actividad física incluyen la mejora de la
salud ósea y funcional. La energía que se gasta mientras se está físicamente
activo también es una parte fundamental del balance de energía y el control del
peso. Además de los beneficios para la salud, las sociedades que son más
activas pueden generar retornos de inversión adicionales entre los que se
incluyen un menor uso de combustibles fósiles, aire más limpio y calles y vías
menos congestionadas y seguras.



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